
Traeme esas pestañotas y apantallame, tirame aire con esos ojos con forma de mundo, de ese marrón tan parejo, tan profundo. Dejá que me pierda en ellos mientras me agarrás la mano y me llevás a la plaza, con los artesanos y acróbatas, ese paraíso de color.
Llevame*
Sacame ese fogón de la cabeza y hacelo realidad. Otra vez el fuego, mil estrellas, gente en la guitarra y uno sin saber nunca que va a pasar.
Ese mar que forma un lago, esos ranchos de madera y esas luces en la playa que se encienden cuando caminás...
¡Cuánta añoranza!
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