
Ojos cerrados,
vuelo.
Hilos de algodón hacen que gire.
Pataleo en un lago de patos,
escupo sabor por la boca,
no hay nadie a quién besar en este día rosa,
pero aún así invítame a bailar.
Carrusel que me lleva de viaje por los sueños que nunca recordé al despertar,
agarran mis manos los niños pequeños.
Esto es bailar,
ir a un más allá de nubes de azúcar,
de cristal azul,
de rojo carmesí de las frutillas que el hada lleva en los bolsillos de su delantal.
Déjame girar, déjame quedarme a vivir en aquél mundo fugaz, multicolor.
Ojos cerrados y soy parte de él,
llego al árbol en el que voy a habitar,
llego al sueño del nunca jamás,
del todos felices, del nada es verdad.
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