jueves, 25 de noviembre de 2010

Un tal día de enero


Esta noche derrumbo el muro que construí para no sentirte tan lejos. Por unas horas me dejo recordarte, extrañarte, llorarte... Sabiendo la espera que me queda, mañana me despertaré con el muro intacto, alto, ancho... Y en el medio, en una fortaleza, me veo, muy distante, temerosa, solitaria y frágil...
No son originales los instintos de autosuficiencia...

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